Sí, se pueden resolver los conflictos fortaleciendo la comunidad y sin alimentar el racismo
A principios de año, Said compró las llaves de una antigua sucursal de Kutxabank abandonada por 600 euros, junto a otras dos personas, en el barrio vitoriano de Judizmendi. Llevaba un mes viviendo en la calle. En un primer momento no tuvieron problemas, pero a medida que iba llegando gente nueva al local surgieron conflictos y problemas de convivencia, entre ellos y también con el vecindario del portal contiguo, incluidas alguna situaciones de gravedad. Estos conflictos han sido afrontados de forma comunitaria y con empatía mutua por el vecindario afectado y agentes sociales del barrio. Mohamed Said, vecino del local, Juncal Ruiz, vecina del portal, y Mikel Suso, miembro de la Red Solidaria Batuta de Judimendi, han compartido con ARGIA todo lo vivido.
