Gasteiz 1986: fiestas entre botes de humo, punkis, blusas y policía
En medio del estallido del Rock Radical Vasco y de la coyuntura conflictiva de la época, las fiestas de Gasteiz de 1986 fueron inusuales. A principios de agosto de aquel año se vivieron incidentes impregnados en la banda sonora de la época.

Programas de las Fiestas Alternativas y Ateas organizadas por HBI
El siguiente artículo es una adaptación de una noticia publicada por Alea
El año 1986 fue un año especial. El movimiento punk estaba en su apogeo, y la capital alavesa no estaba al margen de la influencia contracultural. Más concretamente, dentro del fenómeno del Rock Radical Vasco algunos de los grupos referentes surgieron en territorio alavés; gracias a La Polla Records, Hertzainak, Cicatriz, Potato y grupos similares, se estaba creando una potente escena que se convertiría en referencia internacional.
Al mismo tiempo, en los bares de Alde Zaharra y en la radio libre Hala Bedi, surgida en 1983, junto al punk iba tomando forma un movimiento juvenil autónomo.
La capital alavesa no estaba al margen de la influencia contracultural.
La transición del franquismo a la democracia no había saciado la sed de libertad de las jóvenes nacidas con el baby boom. El eco de las campanadas del 3 de Marzo de 1976 retumbaba aún, los que entonces eran niños estaban llegando a la edad adulta; demasiado viejos para ser niños, demasiado jóvenes para ser adultos. Si esto fuera poco, el proceso de reconversión industrial y la crisis económica golpearon a esta generación. No Future. No hay futuro.
En lo referente al conflicto político y armado, se vivían momentos duros. Por un lado, las acciones armadas de ETA se multiplicaban desde el inicio de la década de los 80. Por otro, en Ipar Euskal Herria la guerra sucia del GAL contra los refugiados comenzaba a conseguir sus objetivos; los Gobiernos español y francés reforzaban su colaboración, abriendo la puerta a las extradiciones.

Cartel de las Fiestas Alternativas, Ateas y Antitaurinas organizadas por Halaba Bedi
Fiestas entre disturbios
En este escenario convulso, a comienzos de agosto de 1986 todo estalló en las fiestas de Gasteiz, como recordaba el sociólogo Jakue Pascual en 2015 en su libro Movimiento de Resistencia. Años 80 en Euskal Herria: contexto, crisis y punk.
En las fiestas de la capital alavesa la programación de las III Fiestas Alternativas organizadas por Hala Bedi comenzó el domingo 3, un día antes del comienzo oficial y de la bajada del Celedón. “La Bajada del Peleón y la lectura del pregón” fue el punto de partida.
El siguiente día, San Keremos, los ánimos comenzaron a caldearse debido a que alguien lanzó un cohete en la misa mayor en el momento que la iglesia de San Miguel estaba repleta de autoridades. Por la noche, tuvo lugar en las txosnas, que entonces se encontraban delante de la Catedral Nueva, el concierto de La Polla Records, Skatalà y Cannabis.
Cuando la manifestación pasaba por delante del Gobierno Civil sucedieron los primeros enfrentamientos entre jóvenes y policía
El 5 de agosto, el día de la Virgen Blanca se convirtió en el Día Ateo, y desfiló la Procesión de los Garrafones, una parodia satírica de la tradicional Procesión de los Faroles.
El día 6 era el Día a favor de la Amnistía, y Hala Bedi respaldó la manifestación convocada por las Gestoras Pro Amnistía. A las 12 de la noche 4.000 personas partieron de las txosnas pidiendo el fin de las extradiciones. Cuando la manifestación pasaba por delante del Gobierno Civil sucedieron los primeros enfrentamientos entre jóvenes y policía, a partir de entonces los incidentes se trasladaron a distintos puntos de la ciudad, atacando grupos de jóvenes bancos y otros establecimientos del centro.

El Gobierno Civil tras los incidentes. Fuente: El Correo
Natxo Cicatriz desde el escenario.
A pesar de los enfrentamientos, sobre las tres comenzaron los conciertos organizados por Hala Bedi, con los grupos Kortatu, Korroskada y Cicatriz; estos últimos estaban presentando ese verano el mítico disco Inadaptados.
Una hora más tarde, se escucharon tiros y una rafaga de metralleta desde el centro de la ciudad, mientras que algunos grupos intentaron acceder al Parlamento Vasco derribando la puerta con señales arrancadas. La Ertzaintza les repelió con pelotas de goma.
Natxo Cicatriz animaba a la gente a defenderse desde lo alto del escenario
Poco después, diversos grupos de la Brigada Móvil de la Ertzaina -Los Beltzas- penetraron en el recinto de txosnas y comenzaron a golpear a los presentes, produciéndose escenas de terror. Mientras tanto los jóvenes que asistían al festival hicieron frente a estos, el concierto continuaba.
Si eso fuera poco, la Policía Nacional apareció entonces, y el recinto festivo fue atacado con botes de humo, por lo que muchos se refugiaron alrededor del escenario. Natxo Cicatriz, por su parte, animaba a la gente a defenderse de la embestida policial, mientras el grupo seguía tocando y esquivando pelotazos.
Los disturbios se prolongaron toda la noche hasta las ocho de la mañana, dejando un balance de unos cien heridos.

En el nº3 de Resiste se relataban los acontecimientos
Blusas y punkis frente a frente
Con la polémica en auge, el alcalde jeltzale José Ángel Cuerda acusó a gente venida de fuera de desestabilizar las fiestas, y las cuadrillas de blusas más tradicionales respaldaron su discurso.
Posteriormente, se producirían más disturbios. El día 8 la Policía Municipal utilizó fuego real para hacer frente a una manifestación antitaurina. Algunos grupos de blusas retiraron barricadas para que la Policía Nacional pudiera pasar, e incluso agredieron a jóvenes punkis.
Hala Bedi calificó el incidente como “parapolicial”, pero manifestó su voluntad de evitar enfrentamientos, continuando con el programa de las fiestas alternativas.
Unos cien blusas arremetieron contra la manifestación armados con palos
El día 9, último día de fiestas, Hala Bedi dedicó la jornada a su compañero Pelayo, encarcelado bajo la acusación de “colaboración con banda armada”. A las doce comenzó otra manifestación desde la txosnas, y cuando unas 500 personas se acercaron al Gobierno Civil se repitieron los enfrentamientos con la policía. Entonces, algunos blusas crearon un cordón entre policías y manifestantes; la propia gobernadora civil, Alicia Izaguirre aplaudió esta iniciativa. En sus declaraciones al diario El País resaltó que “Era un cosa muy organizada y con una terrible agresividad“.
Posteriormente, unos cien blusas arremetieron contra la manifestación armados con palos; esta acción creó una gran confusión, y como consecuencia se produjeron enfrentamientos entre distintos grupos de blusas.
Los disturbios se prolongaron también mientras actuaban los grupos Tijuana in Blue, Fiebre y Anti-Regimen, y finalmente los blusas contrarios a las fiestas alternativas fueron expulsados del recinto de txosnas.
En el punto de mira de la prensa
La polémica de aquellas fiestas se reflejó en los medios vascos como El Correo, La Gaceta del Norte o Egin, y también en los estatales como ABC y El País.
Hala Bedi denunció en Egin la “instrumentación parapolicial” de los blusas, al tiempo que rechazaba el “discurso xenofobo”, ya que acusaba a los medios de intentar instrumentalizar a la población contra los punkis, que supuestamente venían de fuera para reventar las fiestas.
El Correo titulaba el día 8: “Más de 50 heridos en los graves incidentes registrados en la madrugada de ayer”. En lo referente a la última jornada hablaba de “Una violenta manifestación abertzale provoca 30 heridos y nuevos incidentes en Vitoria”, a lo que añadía que “Cuadrillas de blusas y numerosos ciudadanos aislaron a los manifestantes con gritos de “Fiestas si, punkis no”, y forcejeos en el centro de la ciudad”. La Gaceta del Norte, por su parte, resaltaba que “La violencia puede impedir las fiestas en Euskadi”, y centrándose en Gasteiz afirmaba que “Vitoria amaneció irreconocible tras la manifestación pro-refugiados”.
El País realizó un importante seguimiento, por ejemplo, describía con el siguiente titular lo ocurrido el día pro amnistía: “Grupos de manifestantes causaron en Vitoria cuantiosos destrozos en edificios oficiales y entidades bancarias”.
En opinión del alcalde, José Ángel Cuerda, los manifestantes eran “en su mayor parte punkis”
En la noticia se resumía que: “Durante siete horas, manifestantes que protestaban por las recientes entregas de exiliados vascos a la policía española y fuerzas de la Policía Nacional y de la Ertzantza se enfrentaron en el centro de la capital con intercambio de abundante material antidisturbios y de cócteles molotov y piedras”.
Finalmente, en la edición del 11 de agosto en el titular se hacía el siguiente balance: “20 contusionados en Vitoria en nuevos incidentes entre la policía y manifestantes”. En opinión del alcalde, José Ángel Cuerda, los manifestantes eran “en su mayor parte punkies”, y calificaba como positiva la labor de los blusas que cargaron contra ellos. Añadía que esto demostraba que la mayoría de los habitantes de Gasteiz quería vivir en paz, “La gente ha entendido quién ha provocado estos incidentes y ha reaccionado de una forma positiva, repudiándolos y estando dispuesta incluso tomar cartas en el asunto”.
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