Oda gatuna
Son mi sombra permanente. Los ojos que ven mejor que yo; sobre todo esas siniestras siluetas nocturnas que convierten mi inofensiva estantería diurna en un monstruo que me acecha desde la esquina y del que siento un terror inexplicable y absurdo, pero ahí están ellas, que con un grácil salto vuelven a convertir al monstruo […]
