84 segundos para la medianoche
Empezamos el año con el maravilloso concierto de año nuevo, en la Sala Dorada del Musikverein de Viena. La dirección de Yannick Nézet-Séguin fue magnífica, de una alegría contagiosa. Su llamado a la paz, oportuno y esperanzador. Fuera, el crudo invierno de la razón, cargada de miedos.
Hace unas horas se ha publicado una nueva edición del Boletín de la Junta de Ciencia y Seguridad de los Científicos Atómicos. Un año atrás, fijaban el Reloj del Juicio Final a 89 segundos para la medianoche. Hoy el segundero se ha movido bruscamente hacia adelante. Ahora solo faltan 84 segundos. Los que tienen el poder para evitar esta situación siguen tomando decisiones irresponsables que aumentan la probabilidad de una catástrofe existencial para la humanidad y el planeta. No es pensamiento apocalíptico. Son las advertencias que hacen los científicos basándose en las evidencias que proporciona el mejor conocimiento disponible.
La arquitectura global de cooperación internacional que proporcionaba una seguridad imperfecta para reducir los riesgos de una guerra nuclear, el cambio climático, el uso indebido de la biotecnología, la amenaza potencial de la inteligencia artificial y un largo etcétera, se está desmorando. Estados Unidos, Rusia, China y otros países han acelerado su competencia, volviéndose vez más agresivos, hostiles y nacionalistas. Impera la ley de la selva, el todos contra todos, en todos los sitios. Mientras, algunos sueñan con fugarse a Marte o construyen bunkers para sobrevivir mientras los demas perecen.
Frente a esta situación, ni la política ni la sociedad saben qué hacer. Las respuestas oscilan entre la impotencia y la indiferencia de la mayoría y la colaboración complaciente de algunos que prefieren obtener beneficios a corto plazo aunque sea a costa de sacrificar el futuro de todos. Muchos líderes adoptan retóricas y políticas irresponsables y peligrosas, que aceleran en lugar de mitigar, estos riesgos existenciales.
A lo largo de 2025, se han iniciado o intensificado distintos conflictos regionales que involucran a potencias nucleares. Rusia sigue amenazando recurrentemente con la posibillidad de usar bombas atómicas en Ucrania y una posible guerra en Europa se siente cada vez más cercana.
La lógica de los argumentos de los que nos dicen que Europa debe rearmarse es apabullante. Ahí vamos, con las filas bien ordenadas, pletóricos de ardor guerrero, cada día más cerca del infierno.
Algunos ejemplos. La Presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen anuncia “la era del rearme europeo” con medidas para movilizar 800.000 millones de euros. Por su parte, Donald Tusk, primer ministro polaco declara que “estamos en una época de preguerra”. Alemania prepara mecanismos para el regreso del servicio militar obligatorio y Francia inunda el espacio publico con mensajes belicistas: “Comprométete”, “Convierte tus dudas en coraje”.
La retórica belicista de los gobiernos y los políticos acaba modificando las percepciones de los ciudadanos, crecientemente favorables a seguir aumentando el gasto militar. La testosterona apaga el espíritu crítico. Suenan tambores de guerra y el complejo militar – industrial, al que ahora habria que añadir un nuevo apellido – digital – se frota las manos. El negocio de la muerte es enormemente lucrativo
Las guerras actuales se han convertido en laboratorios distópicos de nuevas armas como enjambres de drones, armas autónomas coordinadas por Inteligencia Artificial, robots humanoides. Se utilizan tácticas militares cada vez más crueles, como los asesinatos teledirigidos que hemos presenciado en el Caribe en las ultimas semanas, preludio del secuestro del Presidente Maduro.
En Asia, dos potencias nucleares como India y Pakistán intercambiaron ataques con drones y misiles en Cachemira. A lo largo de 2025, Estados Unidos ha bombardeado siete países: Siria, Yemen, Irán, Irak, Somalia, Venezuela y Nigeria. Ahora amenaza con anexionarse por la fuerza Groenlandia. La carrera armamentista se activa de nuevo. Estados Unidos, Rusia y China modernizan sus sistemas de vectores nucleares y China incrementa el número de ojivas y plataformas nucleares. Estados Unidos anuncia el despliegue de la “Cupula Dorada”, un nuevo sistema de defensa antimisiles multicapa que incluirá interceptores espaciales, lo que aumenta la probabilidad de conflicto en el espacio y probablemente impulse una nueva carrera armamentística espacial.
Un panorama desolador. Por eso, merece la pena leer con atención el mensaje del papa León XIV el mismo día de año nuevo en el que reclama una paz desarmada y desarmante. Si vis pacem, para pacem. Compromiso militante con la paz. No hay otro camino.
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