Presentan en Gasteiz un modelo «en el que los vecinos nos preocupamos por los vecinos, sin criminalizarlos y abordando las necesidades y problemas de convivencia que tenemos»
Partiendo de la experiencia vecinal de Judimendi en el bloque de la Avenida Santiago decenas de miembros de movimientos sociales, agentes vecinales y antirracistas han presentado en la plaza nueva de Gasteiz una forma de trabajar la convivencia y los problemas de los vecinos centrada en el cuidado mutuo y la solidaridad vecinal.
Se ha presentado una dinámica para tratar los problemas de convivencia «desde una perspectiva integradora y apartando miedos, estereotipos racistas y falsas dicotomías». Esta es la lectura que diferentes agentes y vecinos de Gasteiz han hecho pública hoy en la Plaza Nueva:
«Redes de acogida, miembros del movimiento feminista, asociaciones de vecinos, redes de cuidados, los agentes que abordamos la problemática de la vivienda, los que denunciamos las políticas migratorias, las antifascistas, las antiracistas, los que reivindicamos el derecho de empadronamiento para todas las personas, somos las que amamos y vivimos nuestras comunidades y barrios. Hoy y aquí queremos insistir en la necesidad de abordar los problemas de nuestros barrios desde una solidaridad vecinal y una perspectiva integradora».
«No son noticias los discursos discriminatorios contra las personas vulnerables, muy presentes en nuestros medios. Pero en los últimos meses se han proliferado los discursos racistas contra jóvenes en situación vulnerable, alimentado por el miedo, estereotipos erróneos y la inseguridad. En otros casos hemos visto a la ultraderecha respondiendo a sus intereses con su perversa forma de actuar alentar esos mensajes y con total irresponsabilidad también vemos todas las semanas en diversos medios noticias que alimentan ese camino. Ante un modelo que sólo exige más intervención policial para arreglar situaciones graves y que hace oídos sordos a las vulneraciones de derechos, hemos querido llevar a la práctica otro modelo. Hoy vemos la necesidad de poner ese modelo sobre la mesa y por eso también estamos aquí. Ponemos el punto de partida en la convivencia y queremos que ese sea el objetivo. Apartando las falsas dicotomías, la solidaridad vecinal ha sido la herramienta que hemos encontrado a mano. Hemos querido responder e incidir en la realidad como vecinas.
Sabemos que existe una situación que crea problemas graves de convivencia . Tenemos la firme convicción de que nuestros barrios deben tomar conciencia de la necesidad de apoyar y ayudar a solventar el amplio espectro de los problemas de su vecindario a través de sus vivencias comunitarias, tramas de relación y estilos de organización. Ante los muchos problemas que encontramos en nuestros barrios de Gasteiz nuestro planteamiento es pasar de una situación de coexistencia tensa a una situación de convivencia a través de la conexión social entre las personas que los habitamos.
Sabemos que no somos ni tenemos la solución. Pero planteamos un modelo en el que los vecinos nos preocupamos por los vecinos, sin criminalizarlos y abordando las necesidades y problemas de convivencia que tenemos. Buscamos la implicación de las vecinas en las soluciones de las vecinas.
Coincidiendo con que esta misma mañana los vecinos de la comunidad del bloque de la Avenida Santiago han presentado hoy una comunicación en el ayuntamiento de Gasteiz en la que han pedido recursos para hacer frente a los problemas de convivencia y a la exclusión social de los jóvenes que se encuentran viviendo en los locales, en la rueda de prensa miembros de la red de cuidados Batuta también han relatado la experiencia vecinal vivida en ese mismo bloque.
«La convivencia es convivir y trabajar con respeto mutuo, empatía y simpatía renunciando un poco al yo y pensando más en ti y en los demás, respetando lo acordado y cumpliendo los compromisos para ello. Cuando se producen problemas de convivencia, se produce una ruptura entre dos o varias partes. En Judimendi, desde esa perspectiva constructiva hemos tratado el problema entre los vecinos que llevan años viviendo en las casas del bloque situado en la Avenida Santiago y los vecinos que sé encontraban viviendo en el local situado en ese mismo bloque. Se han tenido en cuenta las necesidades de todas y se ha intentado buscar y dar respuesta a ellas. Porque ese es el primer paso que hay que dar para solucionar el problema de convivencia.
Esa solidaridad fue la que nos movió cuando una vecina informó a la asociación de vecinos de este problema. La asociación de vecinos y la red de cuidados y solidaridad del barrio, como puntos de encuentro de los vecinos, pueden ser una herramienta para solucionar los problemas entre los propios. La situación era compleja, las emociones comprensivas y el vértice del «iceberg» que salía a la superficie no podía ocultar la perspectiva de las problemáticas de raíz.
El primer paso fue escuchar las necesidades de todos los residentes. Por supuesto, las necesidades de unos eran muy diferentes a las de otros; como la propia situación de cada cual. Cabe señalar que, luego de sostener estas conversaciones, el objetivo de todos era el mismo: tener las condiciones para una vida digna.
El segundo paso fue encontrar recursos; pero trabajo no rentable. El camino de los jóvenes que se encontraban en el local es muy complejo, nos encontramos con las dificultades de salir de una situación de exclusión. En estos momentos difíciles, la paciencia, el apoyo y la protección son componentes necesarios. Desde nuestra perspectiva comunitaria, intentamos hacer nuestro modesto aporte, sabiendo que no teníamos las herramientas ni somos quien las tiene que tener para salir de esa situación.
Por otro lado, tampoco encontramos respuestas a las inquietudes y dificultades de los residentes; y en parte, porque la satisfacción de las necesidades de unos depende de la satisfacción de las necesidades de otros; como dice la definición de convivencia, pensar en los demás y actuar con empatía es la clave principal de la convivencia.
Hemos recorrido este camino en la comunidad, sin que nadie más venga aquí, buscando respuestas y soluciones. Esta ruta nos ha dado la oportunidad de construir redes y conocernos, y aquí hemos encontrado la hoja de ruta más valiosa. Porque este era el componente principal para poner fin a este problema de convivencia.
Luego hubo un corte de energía en el local, por lo que las dificultades aumentaron, la ansiedad y las preocupaciones se multiplicaron. La electricidad es necesaria para vivir con dignidad hoy en día. Esto puso una carga encima de la otra y por si fuera poco, había llegado el momento de los medios y la derecha. En lugar de intentar confundir la situación e informar la situación actual, querían mostrar un escenario aterrador. Tarde y fuera de contacto con la realidad.
En este momento, aunque los jóvenes recién llegados a Judimendi siguen en unas situación de vulnerabilidad, han recibido aliento y protección para continuar su camino con dignidad. Por eso podemos concluir que el problema de la convivencia ha llegado a su fin. Gracias a la organización y solidaridad entre las y los vecinos se ha abierto el camino hacia una gestión diferente y exitosa. Hemos recorrido este camino juntos, de manera comunitaria. Finalmente, el trabajo en red y el diálogo entre sí ha sido útil para resolver diversos problemas. Pero sobre todo, nos brindó una oportunidad única de conocernos y empatizar con los problemas de otras personas. La lección más valiosa que hemos aprendido es que nuestros problemas son también los de los demás y que si no solucionamos los problemas de unos, será imposible solucionar los problemas de otros para siempre.»
Falta de servicios y ninguna alternativa. Para finalizar, han interpelado a las instituciones y a todos los agentes vecinales, a coger responsabilidades ante la exclusión social, diversidad cultural y la convivencia vecinal:
«El punto de partida del II Plan de Convivencia y Diversidad 2023-2030 de la ciudad de Vitoria Gasteiz fija como horizonte el derecho a la ciudad de todas las personas que la habitan, entendido como “la facultad y potestad de habitar, utilizar, ocupar, producir, transformar, gobernar y disfrutar una ciudad justa, inclusiva, segura, sostenible y democrática, definida como bien común”. El mismo documento reconoce que “concebir la ciudad como un bien común significa que todas las personas que la habitan deben tener la capacidad de acceder y disfrutar, en igualdad de condiciones, de los recursos urbanos, los servicios, los bienes y las oportunidades de vida en la ciudad, así como a participar en la construcción de la misma”. Para que este derecho a la ciudad sea efectivo, se reconoce la importancia de asegurar una vida digna para todas las personas, “sobre todo para aquellas que el sistema relega a una situación de vulnerabilidad”, para contrarrestar las desigualdades.El papel lo sostiene pero para todo esto Gasteiz necesita una red de servicios públicos que hoy en día es casi inexistente o completamente insuficiente. Pedimos a las instituciones y a todos los agentes sociales de Gasteiz que más allá de compromisos asumamos entre todas responsabilidad con la gestión positiva de los conflictos, la cohesión social, la prevención de situaciones de discriminación, vulnerabilidad, segregación y exclusión social, la interculturalidad y la participación ciudadana en la creación de la ciudad en la que aspiramos a vivir y convivir».
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