Mujer, sigues considerándote mujer, mujer que buscas tu lugar.

Mujer que te topas con caminos transmitidos que se dirigen a tu condición de nativa amaestrada inyectando en tus vísceras el alimento que te exclaviza, que te ciega, que te traslada a tus quehaceres de ser reproductivo y manso, adaptable, moldeable, insignificante; amante de cualquiera si te exceptúas a tí misma, organizadora de un núcleo que es ajeno a tus deseos, a tu sentir, a tu proceder… que oculta tu saber y que anula tu voz y tu poder de decisión.

¿Cuàntas veces te has sentido extraña en tu proceder, cuántas felpudo de la mierda de unas botas que no son tu número?

Camino marcado con tu sangre que alimenta la bestia capitalista que te quiere desfigurar para que su ambición sea cumplida sin ningún tipo de contestación, da igual dónde hayas nacido, sólo puede cambiar si estás entre las elegidas por su manos divinas, manos cuyos dedos esconden la apropiación de la riqueza que tú generas para su acumulación, su disfrute y para seguir asegurándose el poder.

Poder utilizado para evitar, también con las armas, que tú encuentres otros caminos que confronten directamente con su doctrina, caminos liberadores de sus múltiples opresiones.

Poder utilizado para asegurar, también con la cárcel, que lo que piensas sea criminalizado ante esta maravillosa sociedad heteropatriarcal y no se nos ocurra a las demás seguir parejo camino.

Poder utilizado para evitar, también a través de los medios, la enseñanza, cualquier religión, la cultura predominante, el partido… que tengas la libertad de expresarte, sentir y vivir fuera de este sistema machista, racista, aculturizador, colonialista, imperialista, desarrollista y capador de cualquier movimiento emancipatorio que lleve en su raíz la intención de transformarlo.

Poder utilizado para que tú, mujer, sigas dedicando tu tiempo a cuidar y a domesticar a personas que en un futuro harán bien su trabajo de esclavas dentro del sistema, sin cuestionarlo, y alimentándolo con la esperanza de que algún día tú serás esa persona que lo tiene todo y mira desde arriba a ver qué bien le producen sus fracasadas excluidas que todo lo soportan con el sentimiento de no pertenecer a su propia clase.

Bien enseñadicas que estamos? Noooo
En este lugar estanco que nos tienen comprimidas y con poca posibilidad de movimiento efectivo y desnaturalizador, aparecen estas mujeres y o socializadas como tal, bolleras, trans, sexuales divergentes y todo un compendio de fracasadas que se autoexcluyen de las bondades del bienestar ideado para principiantes capacitadas de la resilencia del buen
hacer.

Y estas mujeres como tú, saben, porque descienden como tú de las sorgiñas que intentaron exterminar, que solas no vamos a ninguna parte, que rebuscando en nuestra memoria encontramos la suficiente valentía y rebeldía para ver la imposición sin vestirla de moderna, que ninguna persona ni sistema disfrazado de mesías va a salvar nuestro destino con un golpe de brazo que te sube a su caballo. Ja!

Cuidado!
Ese brazo derecho que te sube al caballo del fascismo, mujer, siempre te ha sentado mal. Coge tu propia yegua, no necesitarás domarla porque llevas el mismo espíritu, la misma fuerza, la misma determinación. Trota libre, vente a las parzonerías de mendialdea y descubre el espacio natural , de naturaleza y no de naturalizado, ancestral comunal en riesgo de extinción por ganadería desarrollista, institucionalizada y privatizadora de lugares comunes que, como nosotras, vienen resistiendo desde épocas antiguas. Espacios-lugares con memoria de otras formas de hacer y de vivir más acordes a los ciclos naturales y a la visión que en ellos se creó: cuidado mutuo que nos protegía de nuestras vulnerabilidades en común espacio.

Nieva, nieva en mendialdea. Nieve que empapa la tierra que la recibe, que la nutre, que la refresca, que la preña. Parto terrenal de mujeres transformadoras cuya semilla siempre estuvo ahí, preparada para entrelazarse con otras semillas que portan el mismo gen. Semillas diversas para un nuevo paradigma de la fertilidad. Caminos, caminos que se cruzan, que se comparten, que se viven, que se encuentran.
Próxima revuelta: 8 de marzo
Nuestros caminos.

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