Noelia Da Costa ha conseguido tras años y años de esfuerzos ir al campus de Gasteiz de la Universidad Pública Vasca. Sin embargo, tenía una necesidad que transmitir al Departamento encargado de gestionar las ayudas de personas con necesidades educativas especiales: no puede ir sola al baño. La universidad le prometió que habría una persona para ello; tres semanas después, desde la UPV argumentan que “no hay bolsas de trabajo para ese puesto”.

Noelia Da Costa comenzó la universidad hace apenas tres semanas en el campus de Gasteiz de la UPV-EHU. Sin embargo, no pensaba que publicaría lo que ha continuación ha relatado: “Esta publicación que tanto me duele escribir ha llegado”.

Desde el mismo momento en el que Da Costa supo que conseguía entrar en la carrera, decidió ponerse en contacto con el Servicio de Discapacidad de la Universidad y así lo consiguió al de poco tiempo. En concreto, se puso en contacto con el Departamento encargado de gestionar las ayudas de personas con necesidades educativas especiales. Tras intercambiar diversos correos electrónicos, la madre de Noe y ella misma tuvieron una reunión en el mes de julio donde expusieron “todas y cada una de las necesidades que tendría de cara al nuevo curso”.

Se habló, según relata ella misma, de las diferentes necesidades que se pusieron sobre la mesa, “pero hubo una en concreto sobre la que hicimos especial hincapié”. Se refieren al hecho de tener una persona para ir al baño: “Es algo básico para lo cual por desgracia necesito ayuda”. Cuando les plantearon la situación, alegan que no les pusieron ninguna pega. “Es más, me dijeron que estuviera tranquila que iba a tener todas mis necesidades cubiertas, puesto que se trataba de ‘una universidad inclusiva’“.

Las palabras chocan frontalmente con los hechos

Llega septiembre. Primer día  de clase. A Noe le comunican algo nuevo que no le habían dicho hasta entonces: tendrán que ser sus propios compañeros y compañeras los que tengan que cubrir la necesidad del baño ya mencionada. El motivo que exponen: una de las personas del Servicio de discapacidad está de excedencia. “Y me pregunto yo: Si nos caemos, ¿quién nos asegura a ambas?”. Esa pregunta no se quedó en la cabeza de Da Costa y se la formuló, una vez más, al Departamento encargado: “Estamos en tramites“, esa fue la respuesta que recibió reiteradas veces.

Ha habido dos semanas en las cuales se ofreció una amiga que nuestra protagonista conoció en Bachiller. Gracias a ella, ha conseguido ir al baño durante estos días, “mientras encontraban a alguien, o eso decían”. Sin embargo, se ofreció solo por dos semanas (lo que su horario le permitía) y una vez que la semana pasada terminó se puso de nuevo en contacto para preguntarles si se sabia algo: “No, no tenemos a nadie, pero tranquila mujer, estamos en ello. Esta semana, le diremos a la del servicio discapacidad de Álava que te cubra la necesidad”, fue la respuesta que recibió.

Esta semana, por fin, le ha llegado ayuda. O eso creía. Desde el servicio de Álava le comunican, literalmente según relata la propia Da Costa: “Yo solo te puedo ayudar una vez. A las 12:00 me voy porque tengo media jornada”. La conversación siguió: “¿Y que hago si necesito ir a partir de esa hora al W.C?, le pregunta Noe. A lo que la jefa del Departamento contesta: “Pídele ayuda a un compañero…”. Soprendida, le pregunta: “¿Esto es broma no?”.

El último argumento que recibió desde la UPV fue que “no tiene bolsa de trabajo para estos asuntos”. Y no ha tenido más conversaciones con los responsables.

Noe, mientras tanto, sigue esperando soluciones sin saber si estás llegarán. Mientras tanto, confía en la presión y en la difusión de su caso.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies