Tras meses de amenazas vía redes sociales y pintadas en su local, Hala Bedi decidió denunciar a la cuenta de Falange Vasconavarra. Meses después, el juzgado de instrucción número 4 de Gasteiz considera que los tweets y amenazas varias “no rebasan los límites de la libertad de expresión”.

A mediados del curso 2017-2018, Falange Vasconavarra lanzaba una ofensiva contra diferentes colectivos del movimiento popular de Gasteiz, atribuyéndose la autoría de aquellos ataques a través de las redes sociales, mediante una cuenta con el nombre de usuario @Tussuria. La sede el partido Alternatiba amanecía con pintadas de “Victor Lainez presente”, frases que se repetían paralelamente en la sede de Hala Bedi, la sala Jimmy Jazz o en la Asociación 3 de Marzo.

Aunque tras meses de ataques dichas pintadas fueron desapareciendo, las amenazas a través de las redes sociales siguieron presentes un largo tiempo. Diferentes usuarios denunciaban la cuenta, Twitter la borraba, pero días después la volvía a abrir.

Mensajes con el nombre de la calle Bueno Monreal, donde se encuentra la sede de Hala Bedi, junto a la foto del local y a una trampa de ratones, frases como “no hay libertad de expresión para el error y el mal”… Se repetían.

Llegados a este punto, Hala Bedi decidió denunciar en los juzgados de Gasteiz dicha cuenta de Twitter, por las reiteradas amenazas. Meses después, ha llegado la respuesta de los juzgados, en la que tan solo se dan tres días para recurrir la resolución en la que se habla de “sobreseimiento”. 

“No rebasar los límites de la libertad de expresión”

Las diligencias previas han sido tramitadas por “hechos que, aparentemente, pueden constituir delito/s de daños, injurias y amenazas”.  

Según el juzgado de instrucción número 4 de Gasteiz, “no ha sido posible esclarecer la presunta autoría de los daños que se denuncian, ni tampoco se le representan a la Instructora posibles vías de investigación que permitan llegar a conocer la citada autoría“.

Añade: “Es cierto que de la lectura de los twits puede desprenderse que se facilitan a quienes acceden a dichos twits datos que permiten el conocimiento de la ubicación de los locales que pudieran relacionables con el denunciante, pero no consta tras su lectura que se haga un llamamiento explícito a la causación de dichos daños“.

Y finaliza: “El resto de las expresiones contenidas en los twits que se aportan no rebasan al entender de esta Instructora los límites de la libertad de expresión […]”

Respecto a los fundamentos de derecho, la magistrada se vuelve a justificar utilizando similares argumentos: “No aparece suficientemente justificada la perpetración del delito que ha dado lugar a la formación de la causa ni tampoco resultan identificables sus presunto autores“.

 

 

 

 

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