Una ocupación simbólica de 300 personas ha denunciado el cierre de los rocódromos municipales en Gasteiz. La acción viene horas después de que el Ayuntamiento confirmase que continuarán con las puertas cerradas hasta finales de año o comienzos de 2019. Las consecuencias directas: una plantilla sin trabajo y los usuarios sin rocódromos.

Usuarios de los rocódromos municipales de Gasteiz alrededor de 300 personas- han ocupado de modo simbólico el centro cívico de Ariznabarra y su rocódromo para denunciar la actitud del Ayuntamiento y la decisión de mantenerlos cerrados hasta finales de año o incluso comienzos del año 2019. “Armados” con arneses y cuerdas, nada más entrar en el recinto municipal han comenzado a escalar pese a que los rocódromos estén cerrados a día de hoy. Cabe recordar que más de 1.000 personas accedieron al servicio durante el pasado curso. La presencia policial no se ha hecho esperar nada más comenzada la ocupación.

A principios de agosto, se confirmaba que la adjudicación del servicio había quedado desierta y que, a consecuencia de ello, el Ayuntamiento de Gasteiz había decidido la suspensión temporal del servicio. “El deporte de la escalada puede que no sea el más mayoritario en nuestra ciudad, pero el compromiso históricamente adquirido por el Ayuntamiento ha sido muy grande y, año tras a año, la ciudadanía se ha ido familiarizando con su práctica”, denuncia el sindicato ESK.

A comienzos de la segunda semana de septiembre, sin embargo, el Ayuntamiento de Gasteiz ha confirmado que los rocódromos continuarán con las puertas cerradas hasta finales de año o comienzos de 2019 cuando el Ayuntamiento proceda a adjudicar el contrato a la empresa ganadora del tercer concurso que se va a celebrar.

Una historia truncada

El sindicato ESK asegura que este defecto en la gestión municipal “ha truncado esta historia deportiva superior a los 20 años”, con el problema añadido de una inversión de más de 130.000 euros en una instalación en Salburua que no puede ser utilizada. El sindicato ha responsabilizado directamente a la concejala de deportes, Estibaliz Canto, a quien ha instado a “hacer algo más que lamentar las molestias que se están ocasionando” y plantear una solución “responsable y eficaz” al problema.

“Se ha llegado a decir que iban a permitir el uso de la instalación de un deporte de riesgo sin supervisión técnica”, denuncian. Y han mostrado su preocupación ante la propuesta, que no sólo no resolvería el problema generado a la plantilla que habitualmente trabajaba en las instalaciones, sino que podría aumentar las tareas de otras personas trabajadoras de los centros cívicos “que no tienen una capacitación técnica suficiente”.

“Se ha llegado a decir que iban a permitir el uso de la instalación de un deporte de riesgo sin supervisión técnica”

Según explican a Hala Bedi, el sindicato se ha dirigido al Ayuntamiento para obtener información sobre el asunto, obteniendo “la callada por respuesta”. Mientras tanto, ha llegado el mes de septiembre y la plantilla se encuentra sin carga de trabajo efectivo, sin un centro de trabajo al que acudir y sin poder cobrar un salario. Y parece que seguirán igual unos meses más.

Ante esta situación, han asegurado que “no se puede consentir que esta situación se siga manteniendo en el tiempo”, por lo que han anunciado movilizaciones de una plantilla en lucha para denunciar lo que entienden como “un grave error de gestión por parte del Ayuntamiento”. Ejemplo de ella, la acción de Ariznabarra, una acción encabezada por usuarios que no pueden acceder a las instalaciones.

Usuarias sin rocódromos; plantilla sin trabajo

La gestión de los rocódromos municipales de Gasteiz se adjudica periódicamente a empresas privadas. Sin embargo, en la última de estas licitaciones solo se presentó una empresa, la cooperativa Arabako Rokodromoen Teknikariak (A.R.T), que habría solicitado más dinero del que el Ayuntamiento destina habitualmente a este sector, con el objetivo de “mantener la calidad del servicio” ante la próxima apertura de un nuevo rocódromo en Salburua.

Como consecuencia de ello, la adjudicación quedaba desierta, es decir, no se adjudicó a ninguna empresa. Y, por ello, el consistorio ha decidido cerrar los rocódromos municipales, que llevan años prestando sus servicios en diferentes centros cívicos de la capital alavesa.

“Usuarias sin rocódromos. Plantilla sin trabajo”. Es el resultado de esta decisión, según los propios trabajadores. La plantilla consiste en cuatro socios cooperativistas (que también trabajan en los rocódromos) y cinco trabajadores por cuenta ajena que realizan tareas de refuerzo, ya sea a jornada completa durante todo el curso o jornadas parciales más puntuales. Por otro lado, en el buzón ciudadano del Ayuntamiento ha recibido múltiples quejas por parte de los usuarios durante todo el verano.

El rocódromo de Salburua, “muerto de la risa”

Una de las consecuencias directas de esta situación la sufre el rocódromo de Salburua. La apertura de este rocódromo, en el que las instituciones han invertido más de 130.000 euros, ya acumulaba meses de retraso: inicialmente debía inaugurarse en febrero de 2018, pero dicha fecha se acabó retrasando a septiembre.

Una vez llegado el mes de septiembre, la situación de impasse respecto a los rocódromos municipales no ha hecho sino agravar el asunto que, al menos por ahora, ha dejado el recinto de Salburua “a estrenar y muerto de la risa”, según palabras del sindicato ESK.

*Una amplia lista de deportistas de la comunidad escaladora de Araba, con nombres conocidos como Irati Anda, Juanito Oiarzabal o Garbiñe Gorospe, se han pronunciado mediante un artículo de opinión sobre el cierre de los rocódromos municipales de Gasteiz. Artículo integro en halabedi.eus


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies