Tenemos las primeras imágenes de Vladimir Putin, el hombre que no hace flexiones sino que comprime la tierra, que ha venido en las últimas horas para llevarse vuelta a Moscú los aficionados nazis del Spartak.
Después del altercado de ayer en la céntrica calle Cuchillería y a la espera de que lleguen más neonazis a la capital alavesa, el presidente ruso, montado a lomos de su fiel oso, ha decidido encargarse de ello en primera persona y evitar más incidentes.
Las imágenes no dejan lugar a dudas, a los nazis se les han bajado los humos nada más montarse en el autobús de vuelta. Una simple mirada le ha bastado a Vladimir para mandarlos a casa con la cabeza agachada. El presidente ruso cogió uno de los nuevos autobuses de Tuvisa y lo único que le dijo al conductor fue: “Prróxima parrada Moscow”; en este caso el chófer, tampoco pudo llevarle la contraria.  

*Hau umorea da. Umore serioa. Pikati hutsa bazara, hau ez da zure lekua

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