Hace medio año que se pusieron en marcha los Comités de Defensa del Reférendum, comités que se extenderían por diferentes partes del mundo tras el reférendum del 1 de octubre y que cambiarían a ser Comités de Defensa de la República. Hemos hablado con el CDR Gasteiz en unas semanas marcadas por la represión del Estado español, algo que les genera “indignación e impotencia”. 

*Esta entrevista ha sido realizada con el CDR Gasteiz, dejando a un lado las personas individuales que lo forman y manteniendo la confidencialidad.

Lleváis más de seis meses de andadura en Gasteiz. ¿Cómo valoráis el recorrido?

En Gasteiz nos empezamos a organizar después del referéndum tras el estado de excepción que se vivía y se vive aún en la República Catalana. Desde entonces hemos llevado a cabo diferentes acciones para defender la República desde Gasteiz, para reivindicar la libertad de nuestros presos políticos y denunciar y visibilizar las acciones represivas del estado, siempre de un modo pacífico y cívico.

Somos un CDR de baja intensidad, tanto por las limitaciones personales como por el hecho de encontrarnos donde estamos: dentro del Reino de España y en un país con un historial político y de lucha como es Euskal Herria, lo que hace que nuestras acciones sean, probablemente, algo más discretas que las de otros CDR internacionales.

Todavía estamos aprendiendo a movernos en este contexto, pero vamos aumentando la actividad poco a poco.

¿Habéis notado apoyo por parte del movimiento popular de la capital de Araba?

Hemos notado que la gente de Gasteiz se ha movilizado en respuesta a ciertos acontecimientos que han pasado recientemente en la República Catalana. Por ejemplo, se hizo una concentración en la Plaza de la Virgen Blanca el 20 de septiembre cuando la Guardia Civil entró en las Conselleries. Del mismo modo cuando hemos tenido encarcelaciones de los Jordis o nuestros representantes políticos, como el pasado 25 de marzo cuando entraron en prisión Jordi Turull, Carme Forcadell, Raül Romeva, Josep Rull y Marta Rovira que se vio obligada irse al exilio. Aprovechamos la ocasión para agradecer a los alaveses su apoyo y afecto.

¿Y de las instituciones?

No hemos contactado con ellas ni consideramos que sea nuestra labor, aunque nuestras acciones sí que pretenden llamar su atención. Son las instituciones las que deben escuchar y cumplir con la sociedad civil pero la realidad es que, en muchos casos, el acercamiento de los partidos políticos a las reivindicaciones de los movimientos sociales se suele dar únicamente para conseguir beneficios electorales.

En nuestro ámbito y a modo de ejemplo, lo hemos comprobado recientemente en la negociación de los presupuestos generales del Estado, en la que se solicita la retirada del artículo 155 pero no el respeto y la liberación de aquellos representantes elegidos en las urnas, que hoy en día se encuentran presos o exiliados por sus ideas políticas.

¿El miedo a la represión que pueden tener Omnium y ANC han repuntado a los CDR?

Los CDR son algo a parte de estas asociaciones. El surgimiento de los CDR vendría dado por las ganas de involucrarse de la gente, de hacer que la República Catalana siga adelante, sin necesidad de esperar a partidos políticos o asociaciones que se ven constantemente atacadas, tanto por el Reino de España como por lo que se denomina #Mediastorm, es  decir, el bombardeo de información poco veraz e incluso manipulada por parte de los medios de comunicación afines al régimen del 78.

El hecho de estar en un lugar como Euskal Herria en el que la represión ha sido y es constante, ¿os hace ser más consciente del carácter antidemocrático del Estado español?

Euskal Herria tiene una historia que marca mucho. Con la excusa de la violencia, todo era, y es, válido por parte del Estado y esto es algo que se ha hecho aún más evidente con el proceso catalán. Nos decían que en ausencia de violencia se podía hablar de todo, y la realidad ha sido que en ausencia de violencia el Estado se ha limitado a usar los mismos métodos represivos y antidemocráticos.

El hecho de encontrarnos en este contexto nos hace ver más claramente que es una lucha de régimen: lo que se ha ido haciendo en Euskal Herria le ha servido al Estado para reforzar su visión del régimen autoritario y le ha dado experiencia para poder utilizar todo lo aprendido contra todo aquél que lo ponga en duda, aunque para ello sea necesario inventar una violencia inexistente o incluso culparnos de la violencia ejercida por el propio Estado sobre el pueblo.

¿Está preparada la sociedad catalana para una situación de excepcionalidad como la vivida en Euskal Herria? Juicios, redadas policiales, cierres de medios de comunicación, criminalización, exilio, ocupación militar, ilegalización de partidos…

En Catalunya ya se está viviendo una situación de excepcionalidad. En la República, en el Reino de España y en Europa. No es normal que Europa tenga presos políticos ni exiliados. No lo fue tampoco la violencia física ejercida por parte del Estado el 1 de octubre sobre personas con las manos alzadas que sólo pretendían ejercer su derecho democrático al voto, ni que después de 6 meses del referéndum y de unas elecciones todavía no se haya constituido el Govern. Todo lo que se está viviendo es excepcional. Pero la sociedad catalana está preparada para la resistencia pacífica.

Que la gente participe cada vez más y en mayor número en los CDR y otros proyectos pro-República pese a la deriva autoritaria del Estado, demuestra que están preparados para resistir. En este momento ya hay una clara percepción de que el gobierno español utilizará todos los medios a su alcance para hacer desaparecer el movimiento pro-República (no siempre independentista), lo que puede ser la razón de la implicación cada vez mayor de la gente del pueblo, sin tener nada que ver sus afiliaciones políticas, edades, estatus social,…

¿Cómo se vive la criminalización que están sufriendo las compañeras a casi 600 kilómetros de distancia?

Con indignación, impotencia, desesperación, frustración, rabia…

¿Teméis que la criminalización se extienda a los CDR internacionales?

En este caso, la mayor parte de los CDR internacionales dependen de las leyes de los diferentes estados en los que han surgido. Los CDR surgidos dentro del Estado Español corremos más peligro de ser criminalizados, ya que rigen las mismas leyes y sistema que ha decidido que los CDR de Catalunya son ilegales, violentos y culpables de rebelión. No obstante, estamos tranquilos porque sabemos que por defender nuestra República no estamos haciendo nada malo ni cometiendo ningún crimen, tan sólo defendemos la República, siempre de forma cívica y pacífica

Y si además de apuntar, finalmente comienzan actos penales, ¿de qué manera se debe responder a nivel de Araba?

La movilización de la gente es lo que más ayuda y motiva a aquellos que sufren la represión y, a su vez, es lo que más incomoda, molesta y duele al opresor. En el caso de Araba, hemos visto que hay varios agentes sociales dispuestos a movilizarse, a ayudar saliendo a la calle; y también hemos podido observar que cada vez hay más gente dispuesta a movilizarse por los derechos democráticos de todos los pueblos. Ésta es una respuesta que debería darse, no únicamente en Araba, sino en todo Euskal Herria, en Europa y en todo el mundo. Estamos hablando de derechos humanos y democráticos que están en peligro y están siendo vulnerados, derechos que nos afectan como pueblo y como personas individuales.

 

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