El pasado julio, la empresa que trabaja en la limpieza en Osakidetza, despidió a una delegada de ESK en el hospital de Txagorritxu. Meses después, una sentencia obliga a la readmisión de ésta y el sindicato denuncia el silencio de Osakidetza.

El pasado julio, Hala Bedi daba a conocer que Garbialdi, empresa que trabaja en la limpieza en Osakidetza, despidió a una delegada de ESK en el hospital de Txagorritxu. Una delegada que el sindicato definía cómo “histórica”. Meses después, conocemos la sentencia de la demanda que presentó ESK contra dicho despido: declara nulo el mismo y obliga a Garbialdi a la readmisión de la delegada.

“Tenemos claro que esta empresa es capaz de todo: crear sindicatos de empresarios cómo CUT, presión psicológica …”, explicaron en julio desde ESK. A pesar de ello, no pensaban que llegarían al punto de echar a una delegada sindical.

Meses después, piensan que “dicha sentencia se basa en la probada persecución sindical y echa por tierra cualquier argumento que hasta ahora han esgrimido los voceros de Garbialdi”.

El sindicato ya defendió que dicha trabajadora “ha defendido sin parar los derechos de todas las trabajadoras” y que la patronal ha respondido “arremetiendo personalmente y sindicalmente contra ésta”. 

Además de Garbialdi, ESK ha querido acordarse de Osakidetza: “La persecución ha sido avalada por el silencio cómplice de las diferentes gerencias de Osakidetza en dicho hospital”.

En este sentido, ESK ha reiterado su exigencia a Osakidetza, para que “empresas que practican el acoso y la persecución sindical, no sean premiadas con dinero público” y exige que Garbialdi sea excluida de los Pliegos de Licitación de la OSI Araba.

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