El siguiente análisis tiene un objetivo claro: poner encima de la mesa las consecuencias de la política de dispersión hacia los presos y presas políticas vascas y sus familiares. Son más que conocidos los datos de la dispersión a nivel de Euskal Herria, pero con este artículo los focalizaremos a nivel de Araba. Para poder desglosar estos datos, se han utilizado cifras facilitadas por Etxerat Elkartea. 

La dispersión contra el colectivo de presos y presas políticas vascas ha cumplido 28 años. Un castigo añadido, entre otros muchos, a las propias personas y en particular a sus familiares y allegadas.

Hemos conocido recientemente la vulneración de derechos en cifras que sufre el colectivo de presos y presas políticas vascas (EPPK), en el cual se encuentran más de 300 personas. Cerca del total de ellas se encuentran dispersadas; son pocos los casos en los que la persona presa se encuentra en una prisión de Euskal Herria. Para ser concretas, de todo el colectivo tan sólo dos personas están en cárceles vascas. Uno de los datos que adelantamos y que no dejan lugar a duda en este análisis es que el 100% de los presos y presas políticas alavesas, a día de hoy, están dispersadas.

¿Pero en Araba? ¿Cuáles son los datos de la dispersión en Araba? No se suelen dar a conocer estos datos a nivel territorial, pero utilizando el informe que Etxerat presentó es posible desglosar las vulneraciones de derechos humanos en cifras.

En Araba, hoy en día, son 27 los presos y presas políticas vascas: 22 están en cárceles españolas y 5 en cárceles francesas. 24 son hombres y 3 de ellas son mujeres. De estas personas, cuatro pasan ya los 60 años de edad. Además de ello, otras tres personas llevan más de 20 años en prisión.

Si echamos la vista atrás, en el año 2007, el EPPK tenia 43 presos y presas políticas alavesas: 3 eran mujeres y 40 eran hombres. 

La dispersión en kilómetros

Ninguna de estas personas se encuentra en Euskal Herria; no hay una sola presa de Araba que se encuentre encarcelada en una prisión vasca. El 100% de los presos y presas políticas alavesas están dispersadas. Haciendo cinco bloques, la dispersión en kilómetros en Araba se podría resumir de esta manera:

  • Una de ellas a más de 1000 kilómetros.
  • Seis de ellas entre 800 y 1000 kilómetros.
  • Siete de ellas entre 600 y 800 kilómetros.
  • Ocho de ellas entre 400 y 600 kilómetros.
  • Cinco de ellas entre 200 y 400 kilómetros

Si calculamos la media en kilómetros, estas 27 personas presas están a una media de 648 kilómetros de sus hogares. Dicho de otra manera: cada familiar o allegada de una presa política alavesa debe realizar alrededor de 1300 kilómetros para una visita que muchas veces se reduce a 40 minutos tras un cristal.

En el año 2007, de los 47 presos y presas políticas alavesas tres se encontraban en cárceles vascas: el 93% de ellas estaban dispersadas en cárceles del estado español y del estado francés. Varía también la media de kilómetros; si hoy en día se encuentran a una media de 648 kilómetros, hace diez años se encontraban más cerca, a 628 kilómetros de sus hogares. Estas personas alavesas, al igual que el global del colectivo EPPK, se encuentran más lejos de Euskal Herria que hace 10 años o hace 5 años, cuándo ETA anunció el cese definitivo de su lucha armada.

Los 27 presos y presas políticas de Araba están a una media de 648 kilómetros de sus hogares

Un ejemplo más. Pongámonos en la situación de que la amiga de una de estas 27 personas visita a su compañera un fin de semana si y otro no, un total de 25 fines de semana al año. Utilizando la media que hemos sacado, la amiga, al final del año, habrá hecho 35.500 kilómetros, justo los kilómetros que se necesitan para dar la vuelta entera al planeta. Una vuelta al mundo para un total de 16 horas de visita tras un cristal y por telefonillo.

Las más pequeñas también lo sufren

Una de las partes más duras de la dispersión es la de las más pequeñas. Un total de 38 niñas y niños alavesas sufren la dispersión todos los fines de semana. De estas 38 menores de edad, 10 son hijas o hijos de alguna presa política, lo que supone una carga emocional añadida que tiene repercusión en su día a día: desde la ikastola hasta la hora de relacionarse con el resto de compañeras en la infancia o en la adolescencia. Muchas de estas personas han nacido conociendo la cárcel desde el primer fin de semana de sus vidas.

La parte más cruel de una ruleta rusa que sigue presente

De las 16 personas que han muerto en los 28 años que lleva en vigor la política de dispersión, cuatro de ellas son alavesas. Cuatro ciudadanas alavesas han perdido la vida en la carretera de camino a cárceles que se encuentran en el estado español o en el estado francés.

Pilar Arsuaga y Alfonso Isasi, de Laudio; Ruben Garate, de Otxandio, y Natividad Junko, de Gasteiz. Cuatro personas, que hasta el día de hoy, no son reconocidas cómo víctimas.

Movilización el 13 de enero en Bilbo

Se ha convertido en algo habitual. El primer o el segundo sábado del nuevo años, una manifestación recorre las calles de Bilbo exigiendo el fin de la dispersión. Este año, el 13 de enero, una manifestación organizada por la red ciudadana Sare partirá desde La Casilla bajo el lema “Prest gaude”.

Además de ello, a lo largo de diciembre y enero habrá más dinámicas y movilizaciones cómo ya adelantamos en esta noticia.

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