Aquí en Iruña es el cuarto año consecutivo en que hay sequía. Pero lo peor no es eso, lo peor es que la forma de llover ha cambiado, pareciera como si algo no dejara condensar las nubes, como si le costará al agua del cantábrico llegar hasta aquí. Esto es un drama, pero la gente prefiere que hablemos de Cataluña, así que dejaré mis propias inclinaciones políticas ecofeministas por hoy, y hablaré de lo que toda la gente está hablando.

No voy a decir lo mismo que dice todo el mundo, porque para eso ya está el mundo. Así que voy a intentar hacer mi propio análisis, con el que añadir a lo que ya se habla, lo mío. Más que nada, porque sino, puede que alguien se aburra o se reafirme, que son dos cosas muy parecidas, por lo que suponen de no movimiento, no emoción. Y a mí me gusta, cuando hablo, estremecer algo de quien está escuchando.

A veces la actualidad nos hace sentir que los sucesos político, sociales, económicos, son momentos, y si eso, pequeños procesos endógenos. Y esto es verdad, pero a su vez estos procesos se enmarcan en otros más grandes y estos en otros, y así sucesivamente hasta alcanzar la realidad internacional, porque, aunque no seamos muy conscientes, vivimos ya en una Aldea Global. Entonces voy a intentar alcanzar los círculos concéntricos, que como onda expansiva, rodean el fenómeno catalán, a ver si encuentro algo que os pueda estremecer, o al menos, interesar.

El terremoto político catalán, ya se ha dicho mucho por ahí, no es exclusivamente un deseo de alcanzar la independencia. En parte muy importante es una reivindicación de democracia, de participación, y un rechazo unánime al gobierno español postfranquista que no acepta las mínimas normas del juego democrático. Es posible que, de haberse dado el referéndum con normalidad, el resultado hubiera sido muy apurado, un 50% de Si y de No. Pero la herencia dictatorial, incompetente y limitada, ha mediatizado de tal forma el proceso, que en estos momentos es posible que los sentimientos de muchas catalanas se hayan transformado. Y el resultado en este momento está muy distorsionado. Pero lo de menos es el resultado. Lo importante es el increíble fracaso del gobierno y la respuesta masiva, no solo catalana, sino a nivel internacional, que está teniendo lugar. Qué significado tiene en estos momentos el fenómeno?

A pesar de los deseos independentistas, que comparto, no podemos negar que vivimos en un estado. Y que este estado, a su vez, y es el siguiente círculo concéntrico, lleva su propio proceso. Y viendo las plazas catalanas llenas de gente y la movilización continuada a través de los días, no puedo evitar recordar el 15 m y Sol. Porque este es el segundo capítulo de esa primavera madrileña, si consideramos ambos fenómenos, Madrid y Barna, síntomas del final del postfranquismo instaurado en 1978 con la firma de la constitución. El estado español postfranquista está podrido, lo demuestra la corrupción sistémica y la falta de garantías mínimas democráticas, el carácter de sus Fuerzas Armadas, la cultura ultra escondida en las filas peperas y en las calles, la incultura general, la crisis económica, la incapacidad para integrar la masiva llegada de migrantes africanos por el estrecho, la gravísima situación medioambiental silenciada por los medios, la falta de autonomía de estos medios, etc.

Pero esta desintegración no es únicamente competencia del estado y sus miserias, también se trata de un proceso más amplio que afecta a toda esa Aldea global, en todas las grandes zonas geoestratégicas que la forman, y me refiero al tercer círculo concéntrico, Europa. La semana pasada oí dos veces que Europa estaba muerta, pero eso demuestra una gran ceguera historiográfica, porque en la Aldea Global, las reestructuraciones que nos llevaran a su vez al gran gobierno mundial, pasan por articular las zonas geoestratégicas intermedias. Los estados nación van diluyéndose a favor de, en nuestro caso, Europa. Lo que pasa que sentimos una desidentificación con ella, porque hasta el momento solo el capital, las comunicaciones y la policía se han esmerado en construir Europa. Los pueblos, las culturas, los medios alternativos de todo tipo, la ecología, no han podido vislumbrar el nuevo territorio de acción y consecuencias que la Historia de la Humanidad estaba construyendo a nuestro alrededor. Pero ha llegado la hora de hacerla consciente. Sentimos Europa muerta, pero en realidad no la hemos hecho nacer todavía. Y que significa? Que deberíamos empezar a mirar los retos con perspectiva europea, por ejemplo, el TAV es un fenómeno integrado en unas necesidades de comunicar Europa con el mundo entero, y seguramente haya muchos otros movimientos por un tren social en Europa. O en el caso que nos ocupa, hay ya territorios históricos unidos por una cultura que ya se han independizado de los estados nación de corte moderno que desaparecen ante la lógica europea, ya que esta les sustituye, cosa que no puede hacer con las idiosincrasias. Quienes son, que procesos han llevado, de qué manera pueden ayudar en el proceso de transformación de España Estado en un mosaico de territorios históricos dentro de un estado europeo?

También podíamos seguir con los círculos concéntricos, y alcanzar las cuestiones que van hasta lo auténticamente global, porque sino, que hace Trump hablando en inglés de Cataluña, intentando quitar importancia al proceso llamándolo tontería, a pesar de que, si algún estado va a sufrir la próxima etapa histórica es EEUU, simplemente porque deja la titularidad del Imperio en manos de China? No, Trump, lo de Cataluña no es una tontería. Es lo que te va a pasar a ti con tus estados, tan diferentes y tan precariamente sostenidos por tu débil estado neoliberal radical.

Pero lo que ahora me interroga, una y otra vez, y más me importa y del círculo de Cataluña me vuelvo al círculo de mis entretelas, es Euskal Herria. Si la primavera de Madrid constato la importancia de la lucha contra el capital financiero, la corrupción y a favor de los derechos sociales, y el otoño catalán nos grita sereno a favor de las garantías democráticas y la libertad de decidir y el orgullo del autogobierno, que va a sacarnos, para días y mayoritariamente a los y las vascas, en Bilbao, porque parece que esto va de ciudades-estado? Con que tema vamos a enriquecer esta lucha común por la superación de la etapa histórica moderna que empezó en 1512 con la conquista de Navarra? A mí me gustaría que fuera la Soberanía Económica, y la sostenibilidad, la ecología, nuestro orgullo indígena de pueblo pastor. Pero no sé si esté tema nos llegue nunca a emocionar tanto. A pesar de que en Iruña ya vamos 4 años que no llueve.  

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