“Os escribimos desde Errekaleor, desde el barrio rebelde que empezaron diez estudiantes hace ya tres años. En este tiempo hemos hecho revivir a este barrio; hemos parado las ansias especulativas del ayuntamiento y hemos construido la oportunidad de ser dueñas de nuestras vidas entre 150 personas. Cualquier expresión de poder popular es, por definición, contrapoder del sistema y, por eso, quieren controlarlo, destruirlo y derribarlo. Dieron el primer paso el 18 de mayo, cuando entraron en el barrio mediante la violencia y dejaron a todas las vecinas sin luz, cuando dejaron sin servicios mínimos a niñas y ancianas. Este no ha sido únicamente un ataque, sino la preparación de un desalojo inminente”

Así se dirigían a todas nosotras las mujeres y hombres que viven en el barrio de Errekaleor en el comunicado del pasado 25 de mayo en el que, además, nos invitaban a la participación y a la solidaridad en defensa de su proyecto. Un buen día a este barrio desahuciado, abandonado y casi muerto llegó la risa, la ilusión, llegaron los sueños, la creatividad, el compromiso, el trabajo en auzolan… Y poco a poco Errekaleor comenzó a revivir, a recuperar su memoria histórica y a iniciar nuevos caminos. Grupos de jóvenes, ocuparon las viviendas, reabrieron y adecuaron el cine y el frontón, pusieron en marcha un proyecto cultural que incluye un lugar de encuentro, locales de grabación, una sala de conciertos, una biblioteca, un bar y una guardería. La huerta, el gallinero y la fabricación de pan son también realidades en funcionamiento.

En Errekaleor viven unas 150 personas. Ciento cincuenta mujeres y hombres que en nuestra era de feroz individualismo están apostando por colectivizar la vida. Ensayando, descubriendo, experimentando otras formas de entender las relaciones humanas, más igualitarias entre diferentes, cuestionando el poder, las relaciones jerárquicas, los machismos, los modelos de desarrollo, potenciando la defensa de la tierra, la autogestión, la solidaridad, la autocrítica, el euskera, la diversidad, etc. En definitiva tratando de poner en común todas aquellas pequeñas y grandes cuestiones que aparecen en la vida cotidiana, las responsabilidades y obstáculos derivados de la convivencia, el desarrollo de estrategias de mediación… en fin todos aquellos aspectos que de una u otra forma están presentes en la vida de los seres humanos. Desde la municipalidad de Gasteiz, desde los 13 Centros Cívicos existentes en la ciudad y desde el mundo asociativo se ofrecen cientos de talleres para desarrollar habilidades sociales, adquirir conocimientos y dotar a las personas de instrumentos a utilizar en determinados ámbitos, momentos y etapas de la vida. Sin ninguna duda interesantes. Pero en el barrio de Errekaleor, al hacer una apuesta por colectivizar la vida, la teoría y la práctica van de la mano y la cotidianidad de la vida en común posibilita que esas mujeres y hombres vayan aprendiendo unas de otros, cuestionen sus propias verdades y los valores adquiridos en los procesos de socialización. Y como muy bien dicen en su comunicado “hemos construido la oportunidad de ser dueñas de nuestras vidas” Una aventura fascinante en esta “era de la estupidez” que efectivamente no está exenta de contradicciones y de dificultades, aciertos y errores, elementos que bien manejados, añaden riqueza al proyecto. Charles Chaplin, Charlot decía “Me gustan mis errores, no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme”

Volviendo la mirada al Ayuntamiento de Gasteiz ¿Qué virus oportunista corroe a las instituciones de turno para que cuando por medio del trabajo en auzolan, se ponen en marcha proyectos alternativos a este podrido Sistema vigente, quieren anularlos por el arte de biribirloque? Pienso que más que los espacios en sí, necesitan imperiosamente adueñarse de la Esencia, de la Filosofía que les dota de sentido porque, sencillamente, no lo pueden soportar. Y estoy pensando en edificios y espacios desahuciados y abandonados en su día desde donde surgieron el Gaztetxe, el Fronton Auzolan, y el barrio de Errekaleor. No-lugares recuperados y convertidos en proyectos llenos de imaginación, ilusión y de vida. Pequeños oasis que ya forman parte del imaginario de algunos sectores sociales. ¿Qué puede pasar con Errakaleor? De momento a disfrutar de los pequeños-grandes logros. Y a creer en la Utopia. Lo decía Bernardo Atxaga en el espacio “Faktoria” de Euskadi Irratia el pasado 5 de Junio: “Utopiaren nahia behin eta berriz ernetzen da. Eta azkenengo aldiz, nik dakidala, Gasteizen, Errekaleor auzoan”

Zorionak Errekaleor Bizirik.

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