No hablaré de los resultados de las elecciones francesas de las que ustedes ya estarán saturados. Lo haré de la penúltima polémica que ha surgido –trending topic le llaman ahora,como si todo Dios supiera inglés- acerca de si los becarios que trabajan en las cocinas (pinches de cocina se les llamaba antes) gratis en restaurantes de fama y postín para grandes chefs, masterchefa le dicen,es un trabajo esclavo,eso sí,a cambio de salir de esas mazmorras cociniles y culinarias con una especie de diploma que te catapulta a encontrar trabajo fácil -se supone- pues vas recomendado por masterchiefs de renombre.
Parece ser que ha sido un tal Jordi Cruz,un cocinillas que va de listillo y que yo ignoraba,la verdad,quién era y que debe salir en la tele en algún programa que yo no veo ni en mis peores momentos de depresión,quien está a favor este mecenas de no pagar sueldo alguno a los becarios -o pintxes, ya dije- que laburan -gratis,repito- en sus cocinas a cambio de comida,manduca y papeo,y,por supuesto,el lábel o etiqueta de poder decir,cuando te vas,que “yo aprendí en el restaurante de Fulano de Tal,oiga”,Jordi Cruz,en este caso,o Ferrán Adrià,o,por los pagos vascos,Arzak,que hacía lo mismo hace mil años -bueno,no tantos- y ya se sabía en el País Vasco. O Martin Berasategi,tan televisivos y mediáticos ellos.También pasan estas cosas en,por ejemplo y otros rubros,el GREMIO periodístico donde trabajar por la cara se llamaba “hacer prácticas”.Purititos eufemismos.
¿GREMIO he dicho? Sí,creo haber dicho bien,pues quienes van a trabajar gratis como stagiers (o aprendices de cocina) a estos chefs Michelín…¡saben a lo que van!,acuciados,o no,vete a saber su problemática,por la perspectiva del paro o fascinado por los programas de televisión cuyo pionero fue Argiñano y su dudoso humor tantas veces tachado de machista. Que vayan voluntariamente los becarios los diferencia de un “neoesclavismo”,vale decir,puesto que un esclavo -piense el lector en la Roma  o Grecia clásica- ¡no podía elegir nada:era esclavo y a joderse!,que para eso hay clases…Sin embargo,la situación de los becarios -o “stagiers”,poniéndonos cursis- actuales les acercan más,en mi opinión,a  los gremios que había en la Edad Media,esto es,en el feudalismo precapitalista. En el gremialismo había una jerarquía de los oficios que se escalonaba en tres grados:maestro,oficial y aprendiz. Estos últimos -los aprendices- se apuntaban,digamos,a un gremio -que,entonces,podía ser de zapateros,panaderos,talabarteros,albañiles o cuchilleros,como la calle Cuchillería de Vitoria,calles angostas,estrechas,donde se ubicaban los gremios del mismo oficio que confluían en la plaza mayor-.Y allí estaban los “maestros” que enseñaban a los aprendices tratándoles lo mismo a ostia limpia -si te veían muy zoquete- que paternalmente -caso de Arzak- o,como sucede ahora,aunque no en todos los casos,seamos justos,con violencia verbal sin ponerte la mano encima,¡sólo faltaría! Somos modernos.
A esto,cree uno,se acerca la situación de los actuales becarios,pinches o “stagiers”,esto es,al gremialismo,y no al esclavismo. Los Jordi Cruz y demás gentecillas de este tenor y guisa,que encima pasan por ser casi “filósofos” cuya ciencia es la “Gastrosofía”,no solamente explotan vilmente a los becarios,sino que,te cagas,les tienen por “privilegiados” por,por supuesto,trabajar -y suponemos que aprender- gratis total -como decía Solchaga,ministro de Economía en tiempos de los “pelotazos” con el hijo de puta Felipe González- para su “firma”,su “marca”,que,encima,te sablean un potosí por una puta endivia -u hoja de lechuga,aunque no es lo mismo- solitaria en medio de un plato gigantesco con un diámetro infinito y nada mecánico-cuántico.Pero esto ya es cosa del pijo-cliente.

Esto se llama sobreexplotación laboral,lo mismo que los pinches vayan voluntariamente o no.Al margen de que la mayoría de los que van no salgan “figuras”,que esa es otra,o se vayan a trabajar a restaurantes con menos ínfulas y “estrellas” Michelín y más módicos para bolsillos más sencillos donde,para decirlo todo,te pones “morao”,que no es lo mismo que llenar la barriga como un ceporro.

Otra cosa es que el cliente de estos santos lugares,de estos “templos gastronómicos,que no están pensados para ti,pringao,paguen lo que pagan sin pararse a pensar en si los becarios deben cobrar o no por sus servicios en la cocina,pero ya es otra vaina. Lo triste sería que los explotados estuvieran alienados,encima.
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