El 25 de febrero de 1994, Baruch Goldstein, un médico colono fundamentalista originario del barrio neoyorkino de Brooklyn, irrumpió en la mezquita de Ibrahim, en Hebron, disparando su fusil de guerra contra las palestinas que oraban en el templo. Asesinó a 29 personas e hirió a más de un centenar. Desde entonces el régimen de ocupación impuso medidas de excepción contra la población palestina con el fin de segregarla de los colonos que ocupaban ilegalmente el casco viejo de la ciudad santa. Era tan tensa la situación que en los acuerdos de Oslo se dedicó un apartado especial al asunto, consecuencia del cual a partir de 1997 la ciudad quedó dividida en las areas H1 y H2. Estas medidas segregacionistas tuvieron especial incidencia en Shuhada Street, una de las calles más populosas de Hebrón y punto neurálgico del comercio en la zona. Veinte años después los efectos de las leyes de Apartheid y del acoso constante del os colonos que actúan con total impunidad se hacen notar: Limitación de la circulación que incluso está prohibida para palestinos en ciertas calles, grave deterioro del tejido comercial, y ataques constantes y gratuitos por parte de los colonos y el ejército. Ante esta situación de escepcionalidad el grupo de Jóvenes Contra las Colonias impulsó hace años la campaña Open Shuhada Street, para llamar la atención de la opinión pública internacional sobre esta situación extrema. La iniciativa ha tenido eco también en Euskal Herria donde el grupo de BDS-Bilbo organizó el pasado sábado una acción de protesta teatralizada y didáctica en la calle Bidebarrieta. Charlamos en la edición de esta semana con Esther Muñoz, activista del grupo de BDS-Bilbo, sobre esta campaña internacional.

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